“Lo aprendí en cinco minutos”
Personalmente comencé hace un año a dar clases
y, por lo tanto, no dispongo de una experiencia que haya quebrado mi práctica
de enseñanza. Sin embargo, puedo relatar un ejemplo brindado por una alumna de
segundo año hace unos días atrás.
En la clase conversábamos cuán visuales somos
las personas: cómo todos los ejemplos se encuentran vinculados con ese sentido,
cómo podría vivir un no vidente, y hasta que los colores representan estados de
ánimo y contextos emocionales (el rojo: el amor; el verde: la naturaleza o “lo
dietético”, dijo uno). Ahí nomás una
alumna, defendiendo su postura sobre lo bueno de la importancia de lo visual,
comentó que el año anterior habían estudiado los volcanes y que, al momento de
prepararse para el examen, no terminaba de comprender toda esa compleja red de
palabras y conceptos que se vinculaban al tema. Y que lo resolvió “en cinco minutos, viendo Internet”:
su padre le mostró unos videos y pudo ver cómo se concretaba lo que ella había
estudiado de memoria.
La
apertura de mundo
Siempre me ha gustado el cine. Nací en 1980 y costaba conseguir alguna peli
linda para ver en cine. Había que viajar
una hora para llegar a Capital, y además, que te lleve un adulto. Pero a los doce años me animé y comencé a
viajar. Sin ningún criterio, veía lo que
me parecía apropiado y que podría entender. Se complicaba bastante porque tenía que juntar
algo de dinero para toda esa odisea, así que no era algo muy habitual.
Sin embargo, a los quince años, me regalaron
una tele pequeña y me prestaron una videocassetera. Ambas las puse en mi habitación y me hice
socia de un video cercano a mi casa. El
mundo, simplemente, con ese pequeño gesto, se abrió: conocí a Woody Allen, a
Kusturica, y pude reconstruir parte de su historial fílmico, según las
oportunidades del video club barrial. Así
tuve semanas donde sólo veía cine español, o cine alemán y me armaba mis
propios ciclos. Ni hablemos del acceso
libre a Internet para quienes disponemos de esa posibilidad.

Pao!
ResponderBorrarMuy interesante la experiencia relatada!
Ahora bien, a partir de esta experiencia compartida ¿De qué manera podemos pensar que la incorporación de tecnologías puede enriquecer nuestras prácticas educativas? ¿Que implica que tu estudiante haya "logrado" comprender en cinco minutos lo que de otra manera no había comprendido? ¿Por qué pensas que puede haber sucedido esto?
Por otro lado, leyendo tu experiencia de consumo, se desprende de ella que hoy en día los productos culturales son de más facil acceso... ¿Que consecuencias se desprenden de esto?
Cariños, Marianela.-
Internet es un gran espacio de almacenamiento de información, y de publicación de las mismas. De esta manera, ha sido más fácil el acceso a películas que jamás hubiera podido ver, ya sea por la época en la que fueron filmadas, ya sea porque mi lugar de residencia está distante a las grandes ciudades donde quizá, con tiempo para recorrer, encontraría aquello que busco. Con esto quiero decir, que el acceso es ahora más democrático, más accesible (valga la redundancia) y más abundante. Creo que a ello le faltaba la regulación sobre las publicaciones sin autorización de sus autores y quizá estamos en camino a ello.
ResponderBorrarMuy interesante lo que planteas!
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